En una visita a la Fundación Patricio Aylwin, Conexión Guayacán conversó con la exministra Mariana Aylwin sobre la trayectoria del expresidente, su vínculo con la Región de Coquimbo y la importancia de transmitir a las nuevas generaciones el valor de la democracia, el servicio público y los propósitos compartidos.
La historia política y social de Chile permanece viva en la antigua oficina del expresidente Patricio Aylwin Azócar. Actualmente, este espacio alberga una parte fundamental de su archivo personal y permite recorrer la trayectoria de uno de los principales protagonistas de la recuperación democrática del país.
Hasta ese lugar llegó Conexión Guayacán para conversar con Mariana Aylwin, exministra de Educación e hija del exmandatario, quien abrió las puertas de la fundación y compartió una profunda reflexión sobre memoria histórica, vocación pública y convivencia democrática.
“Estamos encantados de recibirlos en esta casa, que era la oficina de mi papá y donde se encuentra preservada la parte más importante de su patrimonio, entre ella su archivo personal”, señaló.
Una vida marcada por la historia de Chile
Para Mariana Aylwin, conocer la trayectoria de su padre no significa recordar únicamente a una figura política, sino también comprender una etapa decisiva del país.
Patricio Aylwin tuvo una extensa participación en la vida pública chilena. Fue uno de los fundadores de la Democracia Cristiana, presidió esa colectividad en siete oportunidades y fue protagonista de procesos políticos fundamentales, desde los años previos al quiebre institucional hasta la reconstrucción de la unidad democrática.
Su trayectoria estuvo marcada por la Unidad Popular, el golpe de Estado, la dictadura, el plebiscito de 1988 y el retorno de la democracia. En 1990 asumió como el primer Presidente de la República del nuevo ciclo democrático.
“Muchas veces les pregunto a los jóvenes si saben quién fue Patricio Aylwin y no lo saben. Pero lo importante no es solamente una figura, sino lo que representa la recuperación de la democracia”, explicó Mariana.
A su juicio, transmitir esta historia a las nuevas generaciones es indispensable para comprender el presente y proyectar el futuro.
“Cuando uno entiende la historia, entiende mejor a su país y puede construir mejor el futuro”, afirmó.
El servicio público como herencia familiar
Durante la conversación, Mariana Aylwin también recordó que la vocación de servicio fue una característica profundamente arraigada en su familia.
Contralores, parlamentarios, funcionarios públicos y personas vinculadas al trabajo social formaron parte de un entorno donde servir al país era entendido como una responsabilidad y no solamente como una opción profesional.
“En mi familia el servicio público era muy importante. Creo que nosotros heredamos un poco esa vocación y por eso también hemos intentado proteger el legado de nuestro padre”, expresó.
La exministra destacó especialmente los valores que acompañaron la carrera del expresidente: preparación, ética, austeridad, responsabilidad y sentido del deber.
Para Mariana Aylwin, estas cualidades siguen siendo indispensables en la política y deben recuperarse para fortalecer la confianza ciudadana y las instituciones.
“La política requiere personas preparadas, con ética, sentido de la austeridad, del deber y de la responsabilidad. Son valores que hoy necesitamos fortalecer”, sostuvo.
El desconocido vínculo de Patricio Aylwin con la Región de Coquimbo
La conversación también permitió conocer una relación menos difundida entre el expresidente y la Región de Coquimbo.
Cuando Patricio Aylwin era apenas un bebé, su familia se trasladó hasta la localidad de Diaguitas, debido a que su padre padecía tuberculosis y debía permanecer en un sanatorio de la zona.
“Mi papá aprendió a caminar en ese sanatorio. Cuando realizaba su campaña presidencial, fuimos a visitar lo que quedaba de ese lugar”, relató Mariana.
A este lazo familiar se sumó la estrecha relación política y personal que Patricio Aylwin mantuvo con el histórico dirigente regional Renán Fuentealba Moena.
En la fundación se conserva una fotografía de ambos, testimonio de una época en la que podían existir diferencias y disputas por los liderazgos, pero también diálogo, respeto y colaboración.
“Don Renán era muy cercano a mi papá. Tenían diferencias políticas dentro de la Democracia Cristiana, pero nunca como las que vemos actualmente”, comentó.
Un mensaje para la Región de Coquimbo: “Hay que soñar en grande”
Mariana Aylwin entregó además un mensaje especial para las comunidades de La Serena, Coquimbo y las distintas comunas de la región.
Destacó la diversidad del territorio, la riqueza de sus paisajes y, principalmente, el potencial de su gente para construir un futuro con mayores oportunidades.
“Es una región tan linda y tan diversa. Creo que tiene un futuro grande; hay que soñar en grande y ponerse propósitos”, manifestó.
La exministra llamó a construir una visión común sobre el desarrollo regional y nacional, incluso cuando existan distintas posiciones respecto del camino para alcanzar esos objetivos.
“Tenemos que definir dónde queremos llegar, qué queremos que sea esta región y qué queremos que sea Chile. Necesitamos un propósito compartido, aunque tengamos ideas distintas sobre cómo conseguirlo”, enfatizó.
De lo contrario, advirtió, el país corre el riesgo de quedar atrapado en la coyuntura, profundizar sus divisiones y estancarse.
Una reflexión para cuidar la democracia
La visita se realizó en el contexto del 11 de septiembre, una fecha que continúa generando diferentes miradas, recuerdos y heridas en la sociedad chilena.
Para Mariana Aylwin, esta jornada debe ser asumida como una oportunidad para reflexionar sobre las causas que llevaron al país a perder su democracia y sobre las graves consecuencias que tuvo ese quiebre.
“En mi generación pensábamos que la democracia era algo que estaba ahí, como el aire que uno respira, pero no es así”, reflexionó.
Su mensaje apuntó a valorar la democracia como una construcción cotidiana que necesita diálogo, participación, respeto institucional y un compromiso permanente con los derechos humanos.
“Hay que cuidar nuestra democracia y mantener una conciencia muy viva sobre la importancia de respetar los derechos de las personas, aunque pensemos distinto. Nunca debemos permitir que la fuerza predomine sobre la razón”, concluyó.
La visita a la Fundación Patricio Aylwin permitió reencontrarse con una parte fundamental de la historia reciente de Chile, pero también dejó un desafío plenamente vigente: preservar la memoria, fortalecer la vocación de servicio público y construir propósitos comunes que permitan avanzar como región y como país.