Un verdadero espectáculo natural sorprendió a visitantes y residentes en la costa de Guanaqueros durante las noches del domingo 19 y lunes 20 de abril de 2026. La playa se transformó en un escenario mágico, donde el mar brilló con intensos tonos azules producto del fenómeno de bioluminiscencia, captado en imágenes por la diseñadora del Centro Científico CEAZA, Janina Guerrero.
Este fenómeno, que parece sacado de una película, tiene una explicación científica fascinante. Según el oceanógrafo del Centro Científico CEAZA, Víctor Aguilera, se trata de la presencia de microorganismos marinos —principalmente dinoflagelados del género Noctiluca— que emiten luz a través de un proceso químico natural.
“La bioluminiscencia se produce por la oxidación de la luciferina, catalizada por la enzima luciferasa, generando una luz fría de tonalidad azul que se propaga con facilidad en el océano”, explicó el especialista. Este brillo se activa con el movimiento del agua, creando un efecto visual único cada vez que las olas rompen o las personas interactúan con el mar.
Estos organismos forman parte del fitoplancton, base de la cadena alimentaria marina, y su proliferación masiva conocida como “floración” o bloom responde a condiciones específicas como la abundancia de nutrientes, estabilidad del agua y baja presencia de depredadores. Factores que suelen coincidir en zonas costeras y bahías, donde la vida marina alcanza altos niveles de productividad.
Aunque este fenómeno es más frecuente en verano, no es extraño observarlo en esta época del año. Los cambios en las condiciones oceanográficas hacia el otoño pueden favorecer la aparición de estas microalgas, regalando postales naturales que mezclan ciencia y asombro.
Más allá de su belleza, la bioluminiscencia ofrece una oportunidad única para acercar a la comunidad a la ciencia y comprender la relevancia del fitoplancton en los ecosistemas marinos. Un recordatorio de que, incluso en la oscuridad, el océano sigue brillando con vida propia.