En entrevista con Conexión Guayacán durante el Summit País Digital, Darío García de Viedma advirtió que las decisiones tecnológicas deben considerar sus riesgos y consecuencias a largo plazo. Su mensaje para Chile: incorporar más voces y llevar la conversación más allá de Santiago.
La inteligencia artificial está transformando la economía y también las relaciones entre países. Elegir tecnologías, proveedores y alianzas puede tener consecuencias que se extiendan durante décadas. Por eso, avanzar requiere evaluar tanto las oportunidades como los riesgos.
Esa fue una de las reflexiones de Darío García de Viedma, investigador en Política Tecnológica y Digital del Real Instituto Elcano, de España, quien participó en el Summit País Digital y conversó con Conexión Guayacán. Su nombre y cargo figuran en el programa oficial del encuentro.
Durante la entrevista, el especialista valoró las ambiciones de desarrollo tecnológico de Chile, pero recordó que estas se despliegan en un escenario internacional complejo, marcado por la fragmentación y la incertidumbre.
Decisiones de hoy, consecuencias para las próximas décadas
García de Viedma explicó que las decisiones sobre tecnología están vinculadas con las cadenas de suministro y el posicionamiento internacional de los países.
Desde su perspectiva, elegir una solución únicamente porque resulta más fácil o más barata puede dejar fuera riesgos relevantes. La evaluación debe considerar también las dependencias que se generan y sus posibles efectos a largo plazo.
Su llamado fue a tomar decisiones informadas, capaces de adaptarse cuando aparezcan nuevos riesgos o cambien las condiciones del entorno.
Europa y los desafíos de regular la IA
El investigador también abordó el llamado “efecto Bruselas”, concepto que describe la influencia de las normas europeas sobre otros mercados.
Señaló que la protección de datos ha sido un ejemplo de esa capacidad, pero sostuvo que la inteligencia artificial plantea un escenario diferente. A su juicio, el peso de los grandes desarrolladores y la competencia tecnológica internacional están poniendo a prueba la influencia del modelo regulatorio europeo.
Más voces regionales para gobernar mejor
Uno de sus mensajes más relevantes para la Región de Coquimbo fue la necesidad de ampliar la participación en las decisiones sobre inteligencia artificial.
El especialista propuso combinar evidencia y datos con una conversación que incluya a distintos territorios y grupos sociales.
“Cuanto más gente haya en la conversación, más riesgos podremos identificar y mejor podremos gobernar”, afirmó.
Para las regiones, este planteamiento abre una discusión sobre cómo incorporar sus necesidades productivas y sociales al desarrollo tecnológico. En Coquimbo, esa conversación puede conectar con desafíos de la minería, el turismo, la agricultura, el agua y la salud.
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