La adhesión a la Visión de Kioto abre una agenda de cooperación internacional para fortalecer la investigación. La ministra Ximena Lincolao plantea que Chile debe transformar sus capacidades científicas en oportunidades de desarrollo y liderazgo.
Una ciencia más ágil, conectada con los desafíos del país y capaz de aprovechar la inteligencia artificial. Esa es la apuesta que plantea la Visión de Kioto para una Edad Dorada de la Ciencia, iniciativa a la que Chile adhirió junto a otros países en el marco del Foro de Ciencia y Tecnología en la Sociedad, STS Forum, en Japón.
La adhesión fue suscrita por la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao. La hoja de ruta reúne a 17 países y propone fortalecer las instituciones científicas, aprovechar la IA y desarrollar el talento necesario para acelerar la investigación.
En el texto compartido sobre esta visión, Lincolao plantea que Chile debe dar un paso más allá de preservar sus capacidades: convertir la ciencia, la tecnología y la innovación en motores del crecimiento.
Inteligencia artificial para acelerar los descubrimientos
La propuesta destaca el potencial de la IA para analizar grandes volúmenes de conocimiento, mejorar modelos científicos y ampliar las posibilidades de investigación.
Para aprovecharlo, plantea facilitar el acceso a datos, herramientas digitales, infraestructura computacional e instalaciones experimentales. También subraya la importancia de una ciencia rigurosa y transparente, que comunique sus incertidumbres y mantenga la confianza pública.
El desafío no se limita a incorporar tecnología. Incluye generar condiciones para que los investigadores dediquen más tiempo a descubrir y menos a resolver tareas administrativas.
Del laboratorio a los desafíos del territorio
Entre las ideas expuestas por Lincolao aparecen mecanismos de financiamiento más rápidos, equipos interdisciplinarios orientados a problemas concretos y vínculos permanentes entre universidades, centros de investigación y empresas.
La visión también propone integrar con mayor profundidad a técnicos, institutos profesionales y centros de formación técnica, reconociendo su aporte en áreas como instrumentación, robótica, electrónica y equipamiento científico.
Se trata de propuestas para orientar el desarrollo del sistema científico, cuyo alcance dependerá de su diseño e implementación.
Para la Región de Coquimbo, esta discusión ofrece una conexión especialmente relevante con la astronomía, la minería, la agricultura y los desafíos del agua: ámbitos donde la colaboración entre ciencia y sector productivo puede abrir nuevas oportunidades.
La mirada presentada busca sostener tanto la investigación impulsada por la curiosidad como aquella orientada a necesidades estratégicas del país. La ambición es que el conocimiento encuentre más caminos para convertirse en soluciones y capacidades duraderas.
¿Qué desafío de nuestra región debería abordar primero la ciencia junto con la inteligencia artificial? Comparte esta nota y cuéntanos tu propuesta: agua, minería, agricultura, salud o astronomía. Sigue Conexión Guayacán para conocer las conversaciones que conectan innovación y desarrollo territorial.